Se encontraba emocionalmente en el núcleo del planeta.
Donde el más invencible es polvorizado con una sola gota del líquido de la tierra.
Borrando todo rastro de su existencia.
Le eran igual tanto el gris como el rosado,
Su cumpleaños como el de su mascota; su hijo de cuatro patas. El más amado.
¿Quién pensaría que una persona con tanta luz se vería apagada de un soplón?
Tan ligero como un suspiro.
Todos se preguntan lo que había pasado.
Más sin embargo, sus labios estaban cocidos con hilo de nylon.
Se gastaba todas las noches.
No por dramática,
Sino por necesidad,
por voluntad propia.
Últimamente, era mejor dejarse consumir por la sal de sus ojos,
Que ingerir las vitaminas de sus alimentos.
Era mejor tumbarse en el abismo que habitaba en su pecho,
Que ir de compras en la tienda de un diseñador famoso.
Era mejor hoyarse las marcas de sus muñecas,
Que dejarlas ventilar para que sanasen.
Y, era mucho mejor, envolver con el más grande de los moños, el vacío en su alma,
No por dramática,
Sino por necesidad.
La necesidad, que ella misma había creado.
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