Te escribo estos versos para que te
salves.
O si te da la gana realmente.
No te conozco,
Ni quiero hacerlo.
Pero dentro de mi, existe esa cosquilla
en la que tengo que ser yo,
Y actuar, una vez más, de manera
bondadosa.
¿
Cómo te lo explico?
¿
Cómo escribo esto sin sonar una perra?
¿
Sin sonar envidiosa?
De entrada te digo que no me importa.
Me vale mierda.
Es que ni eso, porque me estaría
valiendo algo.
Y a la basura lo que hay es que
eliminarla.
Quédatelo,
Te lo regalo con moña,
Sin moña
O como sea que dice ser ahora.
Pero si te advierto,
Es un cabronazi.
Un cabrón.
Un nazi.
Un.
chupacabras.
Un
Chucky.
Mata a la flor más linda del montón,
Desgarra el alma de los ángeles,
Quema la esperanza de los esperanzados,
Corta en pedazos el valor humano y se
los come,
Los escupe,
Te los restriega,
Y vuelve y se los come.
Te usará.
Oh si!
Clamando que es amor.
Pero, ¿quién
ha visto el amor?
Es intangible.
Más sin embargo,
Él, lo vuelve tangible.
O al menos eso creerás tu.
Nada es realidad con el chupacabras.
Chupanazi,
Tú amor,
Nazichuky,
Tú vida,
En fin...
Como quieras llamarlo.
No distingues,
Te aflijes,
Te extingues.
Se tu misma chiquita,
No copies,
No quieras ser yo,
Ni como nadie.
Porque soy un alma en remisión,
Me he salvado de un cáncer anunciado,
Lo extripé de raíz,
Con mis propias manos,
Pero como el mismo cáncer,
Este se expande,
No se elimina fácilmente,
Lástima (siento yo por ti),
Que ha caído sobre ti.
Cuídate,
Se fuerte,
Enfréntate,
No te doblegues
(Eso es lo que deseo que hagas tú,
pero haz lo que mejor sea para ti).
Y trata,
Trata (de verdad),
De no entregarle tu alma.
Porque será la ultima vez que en tu
santa vida la vuelvas a ver.
Al menos que no seas tan santa como
dices ser.
Entonces ahí,
Me alegro que se hayan encontrado.
Y chupense,
Chupense esas almas,
Y dejen al resto del mundo en paz.
Quemense en sus propias almas
diabólicas,
No salgan de su cueva,
Y consuman su propio ser.
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