Hace unas horas leí una frase muy
corta que decía: “En ocasiones, no es que estamos bloqueados
mentalmente cuando intentamos escribir sobre algún acontecimiento;
sino que tenemos miedo de lo que podemos descubrir al escribir.”
Al escribir, descubrí que a pesar de
todo, lo sigo amando...
* * *
Llevo ya aproximadamente un mes y tres días que cargo dentro de mi unos nudos. Nudos de todo tamaño,
empezando por enorme y de ahí van incrementando. Nudos que no me
han dejado dormir del todo, solo cuando mis ojos se cansan de tanto
llanto, nudos que no me han dejado sentir mi propio cuerpo, nudos que
no me han permitido comer bien, ni pensar claramente. Nudos, que me
han llevado a vivir mis días deambulando. Nudos de los cuales no he
podido hablar con nadie, porque cada quien está viviendo su vida y siento
que he llegado a ser un estorbo, con tantas penurias que llevo
dentro, ya que creo que ni por eso me hablan. Por eso mismo callo. Por eso
solo hablo conmigo misma y 'migo misma' ahora mismo no está bien.
Tengo nudos que he tenido que tragar día tras día para aparentar.
Aparentar que estoy bien, para poder caminar, poder ir a trabajar y
no ser despedida, poder hacer las cosas diarias que como adulto se
supone debo hacer. Pero cuando llego a mi casa y me encierro en mi
habitación, salen. Salen los nudos en forma de llantos, llantos
silenciosos para no asustar. Grito dentro de mi almohada, lloro bajo
la ducha. Nunca en mi vida había lavado tanto mi cabello. Nunca en
mi vida mi madre había estado tan feliz de que “por fin” me le
estaba dando mantenimiento a mi cabello. Lo que ella ignora era la
realidad de aquella limpieza. Nudos que siento ahora mismo al
escribir estas palabras.
* * *
Hace dos meses y seis días que debí
haber tenido las mejores vacaciones que una chica totalmente
enamorada pudiese tener. Pero hace exactamente un mes y nueve días
que me alejé de mi historia de amor de películas, del amor de mi vida. Aquel del que me enamoré perdidamente sin haberme dado cuenta.
Desde aquel entonces, no volví a ser
la misma. Estaba rota. Completamente rota. Ni mi titi pudo hacer algo
con las piezas que dejaba con cada paso que daba. Tuve que
aparentarle a ella también para que no se sintiera triste. Y que reto
fue, porque ella sabe todo de mi. Todo. Me conoce como la palma de su
mano y me estaba percatando de que ella también sufría porque yo
sufría y era demasiado injusto para ella. Estaba haciendo lo
imposible para animarme y eso lo agradeceré eternamente.
* * *
Estas palabras son para ti...
No hay un día en el que no piense en
ti. Estas constantemente en mis pensamientos tanto así que me he
enojado conmigo misma por amarte tanto. Se que dudas de mis
sentimientos, porque “he tardado tanto tiempo en hablarte”, pero
lo que le oro todos los días al Dios que está en las alturas es que
entiendas lo mucho que me lastimaste. Yo no hice lo que hice por
gusto, fue la decisión más dolorosa que haya tenido que tomar en
estos años de vida pero aún así mi corazón siguió insistiendo
por ti. La forma en que me hablaste cuando “querías” verme fue
tan agresiva y fría que me acobardé y por eso tuve que decirte que
no quería verte. Todavía no te hacías responsable de tus acciones.
Y no deseaba romperme más, era una posibilidad bastante grande y el
miedo se apoderó de mi.
Es ese momento, copié nuestros
recuerdos y los pegue en una nota, solo para poder borrarlos de mi
álbum de fotos, para no verme tentada a buscarte constantemente. Ese
collage que te envíe con tanta ilusión un día cinco, aquella foto
del mismo día de mi viaje con la sonrisa más grande que he tenido,
nuestra primera date picture en Corcho, las flores de aquella acera,
aquella que me mandaste bajo la lluvia con una sombrilla azul y tu
chaqueta de print militar, esa que estaba encima del techo y muchas
otras más. Subí el canal que estaba “viendo” y
lloré por horas en ese sótano. Nunca había llorado como lo hice ese
día, pero era mentira, lloré de esa manera por el resto de los
días.
* * *
Al despegar, lloré. Agradezco a Delta
por tener motores tan ruidosos y a quien sea ese ángel que me haya
dejado aquella manta roja para cubrir mi cabeza y “dormir”.
* * *
Lo irónico es que a pesar de regresar
a mi país, la vida seguía encargándose de que te tenga presente. Me
ha jugado pasada tras pasada y me ha aventado un viaje corto, viaje
al que he usado como la excusa perfecta para poder hablarte, para ver tu nombre apareciendo en mi pantalla, leer tus palabras nuevamente aunque no fuesen palabras de amor, más
bien de negocios. Sin embargo, no me pude contener. Mis nudos querían
salir, y salieron, algunos declarando nuevamente mis sentimientos por
ti y de lo mucho que te extraño. Después, mordí mi lengua y me
detuve, porque al leer tus respuestas caí en cuenta de que mis
oraciones todavía no han sido escuchadas.
No se si soy tonta al aferrarme de un
'todavía' pero siempre he dicho que la fe es lo último que se
pierde y algo saldrá de esto. Solo espero que sea lo que sea pueda
estar preparada.
Finalmente te digo, que si de verdad no
te amara: no te hubiera dedicado mis palabras,
Mi corazón no te tuviera pendiente,
Estuvieras bloqueado y eliminado de mi
teléfono
,
Hubiera borrado las fotos en vez de
cambiarlas de lugar,
No conservaría aquel presente que con
tanta emoción compré para ti,
No hubiese imaginado mi vida junto a
ti,
No te hubiese escrito nuevamente a
pesar de que sé que mi oraciones aún no han sido escuchadas,
No dijera tu nombre en mis desvelos,
Me hubiera rendido,
No sonriera al escuchar tus “buenos
días” en mis pensamientos,
Hubiera perdido lo último que se
pierde.
No te hubiera perdonado la mal manera
que me haz hecho sentir.
Ya te habría sacado de mi ser.