sábado, 26 de agosto de 2017

Eres

Hace unas horas leí una frase muy corta que decía: “En ocasiones, no es que estamos bloqueados mentalmente cuando intentamos escribir sobre algún acontecimiento; sino que tenemos miedo de lo que podemos descubrir al escribir.”

Al escribir, descubrí que a pesar de todo, lo sigo amando...

                                                                         *  *  *

Llevo ya aproximadamente un mes y tres días que cargo dentro de mi unos nudos. Nudos de todo tamaño, empezando por enorme y de ahí van incrementando. Nudos que no me han dejado dormir del todo, solo cuando mis ojos se cansan de tanto llanto, nudos que no me han dejado sentir mi propio cuerpo, nudos que no me han permitido comer bien, ni pensar claramente. Nudos, que me han llevado a vivir mis días deambulando. Nudos de los cuales no he podido hablar con nadie, porque cada quien está viviendo su vida y siento que he llegado a ser un estorbo, con tantas penurias que llevo dentro, ya que creo que ni por eso me hablan. Por eso mismo callo. Por eso solo hablo conmigo misma y 'migo misma' ahora mismo no está bien. Tengo nudos que he tenido que tragar día tras día para aparentar. Aparentar que estoy bien, para poder caminar, poder ir a trabajar y no ser despedida, poder hacer las cosas diarias que como adulto se supone debo hacer. Pero cuando llego a mi casa y me encierro en mi habitación, salen. Salen los nudos en forma de llantos, llantos silenciosos para no asustar. Grito dentro de mi almohada, lloro bajo la ducha. Nunca en mi vida había lavado tanto mi cabello. Nunca en mi vida mi madre había estado tan feliz de que “por fin” me le estaba dando mantenimiento a mi cabello. Lo que ella ignora era la realidad de aquella limpieza. Nudos que siento ahora mismo al escribir estas palabras.

                                                                             * * *

Hace dos meses y seis días que debí haber tenido las mejores vacaciones que una chica totalmente enamorada pudiese tener. Pero hace exactamente un mes y nueve días que me alejé de mi historia de amor de películas, del amor de mi vida. Aquel del que me enamoré perdidamente sin haberme dado cuenta.

Desde aquel entonces, no volví a ser la misma. Estaba rota. Completamente rota. Ni mi titi pudo hacer algo con las piezas que dejaba con cada paso que daba. Tuve que aparentarle a ella también para que no se sintiera triste. Y que reto fue, porque ella sabe todo de mi. Todo. Me conoce como la palma de su mano y me estaba percatando de que ella también sufría porque yo sufría y era demasiado injusto para ella. Estaba haciendo lo imposible para animarme y eso lo agradeceré eternamente.

                                                                             * * *

Estas palabras son para ti...

No hay un día en el que no piense en ti. Estas constantemente en mis pensamientos tanto así que me he enojado conmigo misma por amarte tanto. Se que dudas de mis sentimientos, porque “he tardado tanto tiempo en hablarte”, pero lo que le oro todos los días al Dios que está en las alturas es que entiendas lo mucho que me lastimaste. Yo no hice lo que hice por gusto, fue la decisión más dolorosa que haya tenido que tomar en estos años de vida pero aún así mi corazón siguió insistiendo por ti. La forma en que me hablaste cuando “querías” verme fue tan agresiva y fría que me acobardé y por eso tuve que decirte que no quería verte. Todavía no te hacías responsable de tus acciones. Y no deseaba romperme más, era una posibilidad bastante grande y el miedo se apoderó de mi.

Es ese momento, copié nuestros recuerdos y los pegue en una nota, solo para poder borrarlos de mi álbum de fotos, para no verme tentada a buscarte constantemente. Ese collage que te envíe con tanta ilusión un día cinco, aquella foto del mismo día de mi viaje con la sonrisa más grande que he tenido, nuestra primera date picture en Corcho, las flores de aquella acera, aquella que me mandaste bajo la lluvia con una sombrilla azul y tu chaqueta de print militar, esa que estaba encima del techo y muchas otras más. Subí el canal que estaba “viendo” y lloré por horas en ese sótano. Nunca había llorado como lo hice ese día, pero era mentira, lloré de esa manera por el resto de los días.

                                                                          * * *

Al despegar, lloré. Agradezco a Delta por tener motores tan ruidosos y a quien sea ese ángel que me haya dejado aquella manta roja para cubrir mi cabeza y “dormir”.

                                                                           * * *

Lo irónico es que a pesar de regresar a mi país, la vida seguía encargándose de que te tenga presente. Me ha jugado pasada tras pasada y me ha aventado un viaje corto, viaje al que he usado como la excusa perfecta para poder hablarte, para ver tu nombre apareciendo en mi pantalla, leer tus palabras nuevamente aunque no fuesen palabras de amor, más bien de negocios. Sin embargo, no me pude contener. Mis nudos querían salir, y salieron, algunos declarando nuevamente mis sentimientos por ti y de lo mucho que te extraño. Después, mordí mi lengua y me detuve, porque al leer tus respuestas caí en cuenta de que mis oraciones todavía no han sido escuchadas.

No se si soy tonta al aferrarme de un 'todavía' pero siempre he dicho que la fe es lo último que se pierde y algo saldrá de esto. Solo espero que sea lo que sea pueda estar preparada.


Finalmente te digo, que si de verdad no te amara: no te hubiera dedicado mis palabras,

Mi corazón no te tuviera pendiente,

Estuvieras bloqueado y eliminado de mi teléfono
,
Hubiera borrado las fotos en vez de cambiarlas de lugar,

No conservaría aquel presente que con tanta emoción compré para ti,

No hubiese imaginado mi vida junto a ti,

No te hubiese escrito nuevamente a pesar de que sé que mi oraciones aún no han sido escuchadas,

No dijera tu nombre en mis desvelos,

Me hubiera rendido,

No sonriera al escuchar tus “buenos días” en mis pensamientos,

Hubiera perdido lo último que se pierde.

No te hubiera perdonado la mal manera que me haz hecho sentir.


Ya te habría sacado de mi ser.

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